domingo, 15 de abril de 2012

Análisis del estribillo

Estribillo: Defensa de la alegría- Mario Benedetti
De/fen/der/ la_a/le/grí/a/ co/mo_un/ es/tan/dar/te/ 13A tridecasílabo

de/fen/der/la/ del/ ra/yo_y/ la/ me/lan/co/lí/a/ 13B tridecasílabos
de/ los/ ma/les/ en/dé/mi/cos/ y/ de/ los/ a/ca/dé/mi/cos/
16-1= 15C (Se resta una porqué es esdrújula)
pentadecasílabos
del/ ru/fián/ ca/ba/lle/ro_y/ del/ o/por/tu/nis/ta/. 13D
tridecasílabo
No tiene rima.
Su estructura es ABCD

viernes, 6 de abril de 2012

Relato: Verano eterno


- ¡Mañana me voy! Tengo muchas ganas de ir. –Dijo Giulia-.
- Te voy a echar mucho de menos, imagínate el verano que hubiéramos pasado juntas. –Dijo Bibiana-.
- Yo también te echaré de menos, Bibiana, seguras que nos lo hubiéramos pasado genial pero necesito desconectar un poco, me espera un año bastante agotador.
- Lo entiendo, ¡espero que te lo pases genial!, espero que me llames cuando estés allí.
- Lo haré y gracias por todo, adiós Bibiana espero que tu verano vaya genial.
- Adiós Giulia, igualmente.
Giulia colgó el teléfono. Fue a su habitación y hizo las maletas, mañana se iba a La Toscana, había terminado el instituto y el año que viene iba a la universidad.
Empezaba el verano y lo iba a pasar sola en La Toscana, necesitaba desconectar. A sus padres no les había parecido bien que fuese allí, querían que se quedara en casa estudiando para que no bajara su nivel académico, Giulia era chica de sobresalientes, sus padres la obligaban a estudiar todos los días muchos temas y deberes que aún no le habían mandado, sus padres eran muy estrictos y exigentes.
Llegó el día, a las 6 de la mañana ya estaba despierta acabando de desayunar, llegaba tarde. Cogió sus maletas y su bolso y bajo a la calle y entro en un taxi.
- A la estación de tren de Florencia, por favor.
El taxi aceleró, Giulia miraba por la ventana, observaba todo, pasarían tres meses hasta que volviese a ver Florencia, su ciudad, otra vez.
Llegó a la estación, tenía tiempo, pero tampoco tanto. Giulia corría por la estación intentando averiguar donde estaba el tren, después de buscarlo mucho tiempo, lo encontró. Entro en el tren, no había mucha gente, se sentó y miro todo por última vez por la ventana, lo echaría en falta mucho pero la decisión ya estaba echa.
Llegó a La Toscana. Cogió sus maletas y entró en un taxi de los diez que habían.
- Al hotel Aciueta, por favor.
Como de costumbre miró por la ventana, el taxi avanzaba y se podía ir viendo la ciudad, todo era tan bonito. Llegó al hotel, la puerta estaba cerrada así que tocó el timbre, no había nadie. Giulia pensó que el taxista se había confundido de hotel así que se fue de allí y empezó a andar, cogió un mapa que había cogido en la estación y intentó buscar donde estaba y donde estaba el hotel. Vio a un chico andando muy rápido, parecía que llegaba tarde a un sitio, parecía de aquí, era castaño y moreno y bastante alto, fue a preguntarle por el hotel, cuando el chico la contesto se fijo en sus ojos azul marino y su perfecta sonrisa, Giulia sonrío.
- Si que sé donde está,-dijo el chico- el hotel es mío y tengo mucha prisa porque me están esperando y ya llego tarde, por cierto ¿eres Giulia? es que tu voz se parece a la que me llamó.
- Sí,-sonrió- soy yo.
Giulia empezó a explicarle todo lo que le había pasado ese día ‘’es que el taxista me ha llevado a un hotel que estaba todo cerrado y claro he pensado que quizás no era ése y por eso he ido a preguntar y por casualidad te lo he preguntado y bueno,  la resta ya la sabes…’’ , casi que no podía respirar de tanto hablar, el corazón le iba a cien, estaba sonrojeada, parecía enamorada.
- ¡Lo siento mucho! Siempre llego tarde a los sitios. Ahora te llevo allí.
Llegaron al hotel y le enseñó la habitación, Giulia entró y se estiro en la cama, estaba muy cansada y también tenía mucha hambre.
- ¿Sabes algún sitio por aquí que esté bien para ir a comer? Tengo mucha hambre.
- Sí, aquí al lado hay una pizzería, ¿vamos a comer juntos? y te lo pago yo, por supuesto, para compensarte por lo de antes.
- Me parece bien pero ya me pagaré yo lo mío, gracias igualmente.
- ¡No!, ¡Insisto! Lo pagaré yo.
- De acuerdo-sonrieron-, pues quedamos en la puerta en diez minutos?
- ¡Me parece bien!
- Por cierto, ¿cómo te llamas?
- Me llamo Fabio.
- Bonito nombre, en fin, después nos vemos.
Giulia se fue ala habitación muy contenta, cogió su ropa más bonita y se la puso, Fabio, en cambio, fue a hablar con Federicco, el jefe del restaurante, para encargar mesa. Pasaron los diez minutos, los dos ya iban para el restaurante.
Mientras andaban no se dijeron nada, solo sonreían.  Llegaron al restaurante, Fabio fue a saludar a Federicco, se conocían de hace mucho tiempo y tenían buena relación, Fabio presentó Giulia a Federicco. Se sentaron en la mesa. Pidieron dos coca-colas y dos pizzas de cuatro quesos.
Empezaron a hablar y empezaron a preguntarse cosas sobre sus vidas.
Fabio tenía 23 años, toda la vida había estado dependiendo de sus padres y ellos eran muy exigentes también. Dejó la universidad, fue a vivir a la Toscana y montó su propio hotel, la Aciueta. Giulia quedó impresionada de lo que le contaba,  su vida le había parecido impresionante porqué ella no sería capaz de dejarlo todo solo por ser más feliz.
- Me caes muy bien. Te conozco de hace poquísimo y parece de locos decir eso pero me das confianza.
Giulia sonrió.
- A mi me pasa lo mismo, me caes muy bien. –dijo ella-
- ¿Quieres que te haga de guía? Conozco los sitios más bonitos de aquí.
- ¡Sí! Me parece bien.
Terminaron de comer, Fabio lo pago todo.
- Gracias por todo, Fabio.
- Es lo mínimo que podía hacer.
Todos los días Fabio iba a buscar a Giulia y le enseñaba lugares muy bonitos, siempre reían, se sentían muy bien juntos, se tenían mucha confianza.
Un día cuando estaban paseando por la playa Giulia dijo:
- ¿Sabes? Te estás convirtiendo en una persona muy importante y especial para mí.
- Tu también, Giulia.
Después de unos segundos Fabio la besó y le susurró suavemente al oído ‘’Te quiero’’ y Giulia soltó un ‘’Yo también’’.
Estaban muy enamorados, Fabio se comportaba muy bien con Giulia: todas las mañanas la despertaba y le decía ‘’Buenos días princesa’’ y le llevaba el desayuno en la cama, todo era perfecto, los días terminaban y Giulia no quería volver a Florencia porque en la Toscana, con Fabio, se sentía mucho mejor. Por una vez era inmensamente feliz, no quería que el verano se terminara.
Giulia decidió tener coraje y dejarlo todo por ser feliz, Giulia nunca volvió a Florencia, se quedo en la Toscana con Fabio, trabajaban en el hotel. Los padres de Giulia se enfadaron mucho con ella cuando escucharon la decisión que había hecho, perdieron el contacto. La única persona que la iba a visitar era Bibiana.
Ahora son felices y Giulia aún cree que hizo lo correcto, porque en fin, ser feliz es lo más importante en esta vida.

martes, 3 de abril de 2012

Defensa de la alegría- Estribillo


Este es el estribillo de la canción: Defensa de la alegría.

Defender la alegría como un estandarte
defenderla del rayo y la melancolía

de los males endémicos y de los académicos
del rufián caballero y del oportunista.